La medicina occidental mira a Oriente

Hasta hace unos años la medicina tradicional china ha estado prácticamente ignorada por la medicina occidental. Pero cada vez gana más adeptos.

La medicina occidental mira a Oriente

La medicina tradicional china nos enseña que algunas personas son propensas a tener fiebre e inflamaciones en algunas partes del cuerpo, mientras que otras son más propensas a coger resfriados. Ese tipo de ideas tan arraigadas en Asia se basan en miles de años de experiencia con pacientes, aunque no están avaladas por muchos estudios científicos.

Los investigadores de algunas de las mejores universidades de China, a los que ahora se han sumado Europa y EEUU, están utilizando técnicas occidentales para analizar complejos sistemas biológicos y adaptarlos a la noción china según la cual el organismo es un todo interconectado. La idea es estudiar cómo interactúan los genes y las proteínas en el cuerpo mientras se desarrolla una enfermedad en lugar de examinar genes o moléculas por separado. «La medicina tradicional china trata las enfermedades desde todos los puntos de vista, explica Jennifer Wan, catedrática de Biología de la Universidad de Hong Kong, especializada en medicina tradicional china (TCM, por sus siglas en inglés). La medicina occidental tiende a examinar a las personas y las enfermedades por separado; esto no ayuda a tener un conocimiento exhaustivo de la enfermedad, asegura Wan. Para conseguir estos objetivos, las investigaciones sobre medicina tradicional china deben mejorar.

Con los estudios de los remedios herbales chinos, por ejemplo, los científicos no suelen registrar las plantas que estudian, por lo que es difícil saber de qué se componen los remedios. Qihe Xu, catedrático del King’s College de Londres, actuó hace poco de coordinador de un comité de 200 científicos destinado a estudiar las buenas prácticas de la medicina tradicional china. Según los expertos, si los tratamientos de TCM se avalaran a través de más estudios científicos, podrían servir para el desarrollo de medicamentos.

Principios

Según la medicina tradicional china, las enfermedades surgen por los desequilibrios en el organismo provocados por un entorno o por un estilo de vida poco saludables. Síntomas como tener la boca reseca o la lengua pastosa son indicios de un mal funcionamiento de algunos sistemas corporales. Aunque los médicos occidentales suelen ignorar estos indicios, en la medicina tradicional china sirven de guía para tratar a los pacientes.

Un doctor experto en TCM que sepa si alguien tiene el síndrome de frío o de calor puede usar esta información como primera pista para estudiar problemas relacionados con el sistema inmunológico o el metabolismo, como gastritis, artritis reumatoide o cáncer. En ciudades de toda China hay médicos que practican la TCM y otros profesionales que se decantan por la medicina occidental. Muchos pacientes acuden a estos últimos para determinadas situaciones, como una enfermedad grave, pero prefieren la medicina tradicional como medida para prevenir enfermedades. Hasta los últimos años, la TCM ha estado casi ignorada por la medicina occidental, pero últimamente está ganando popularidad entre la comunidad científica.

El Gobierno de EEUU creó en 1998 el Centrol Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa. La organización cuenta ya con un presupuesto que supera los 120 millones de dólares para financiar investigaciones sobre la eficacia y la seguridad de la medicina alternativa. Uno de los aspectos que más están estudiando los científicos sobre la TCM es el síndrome de frío o de calor. Aunque el trabajo está aún en su fase inicial, podría dar un giro a las investigaciones integrando los planteamientos biológicos con la experiencia adquirida de la atención al paciente en la TCM, opina el doctor Cheng, de la Universidad de Yale, que preside además el Consorcio de Globalización de Medicina China.

En una serie de estudios, el doctor Shao Li, subdirector de la División de Bioinformática de la Universidad Tsinghua de Pekín, y su equipo examinaron a pacientes con síndromes de frío y calor para comprobar si mostraban síntomas ante afecciones como la gastritis. Para determinar si los pacientes con gastritis tenían síndromes de frío o de calor, los investigadores plantearon preguntas como si los pacientes tenían las extremidades frías, si tenían preferencia por bebidas calientes o tendencia a resfriarse. Los médicos examinan también el estado anímico de los pacientes: uno de los síntomas de los sujetos con síndrome frío es la apatía. En opinión de Li, estos síntomas fáciles de detectar podrían resultar útiles. Queda por ver si el tratamiento sería distinto para pacientes con síndrome de frío o de calor aquejados de una misma enfermedad.

Un experto en medicina china examinó a los dos tipos de pacientes, prestando atención a las sustancias químicas que producía su organismo vinculadas al sistema inmunitario. Las diferencias entre unos y otros podrían llevar a distintos tratamientos en función del tipo de paciente. Las personas con síndrome frío podrían beneficiarse de tratamientos con hormonas, mientras que las personas con síndrome de calor podrían necesitar terapias inmunes, opina Herman van Wietmarschen, investigador de la Organización Holandesa de Investigaciones Científicas Aplicadas.

Otros estudios también encontraron diferencias en la composición química de la orina en función del síndrome frío o calor. El grupo de Li sigue probando los marcadores biológicos asociados a los síndromes de frío y calor para clasificar los distintos tipos de enfermedades, incluido el cáncer. El siguiente paso será desarrollar tratamientos más personalizados para las enfermedades graves en función de los dos síndromes. Los investigadores creen que se puede encontrar una forma mejor de conectar la medicina oriental con la occidental.

Fuente: http://www.expansion.com/2014/11/10/directivos/1415654284.html

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